Continuación...
Fue una situación de ruptura del sistema democrático que llevó a esos jóvenes al activismo político y se hicieron sentir, generaron una presión social muy fuerte desde las calles y lograron impedir un supuesto triunfo de Fujimori en la primera vuelta. Lograron que se diera la segunda vuelta, que igualmente estuvo cuestionada en un proceso electoral desconfiable con una ONPE desacreditada. Los jóvenes cumplieron un rol decisivo. Luego pasaron diez años y hoy vemos una juventud políticamente desmovilizada, en una sociedad aparentemente inmovilizada.
De la misma manera, la campaña del año 2010 por las municipales y regionales, así como la campaña del 2011 por las presidenciales, no es ni serán campañas de partidos que se movilizan como tales. Diría que estas campañas muestran o mostrarán la desmovilización social en la participación política. Por el contrario, son y serán campañas de alto impacto mediático, comunicaciones negativas, enfrentamiento, etcétera. Las campañas basadas en comunicación negativa (llamada “guerra sucia”) con alta carga de ataques e insultos son una característica común en todo el mundo.
Por otra parte, se puede observar que la mayor parte de partidos son extremadamente individualizados, tanto que (mitad en serio, mitad en broma) a la mayoría de partidos habría que ponerle la sigla “EIRL” después de su nombre oficial, porque son movimientos políticos absolutamente individuales, y esta característica impide la canalización del derecho de participación política de los ciudadanos, en este caso de los jóvenes.
La acción de los medios de comunicación ha exacerbado la imagen del político, del gobernante, del candidato. Estas imágenes son hoy mucho más notorias porque los medios amplifican el accionar de la política. La individualización es una característica de la política en el mundo, es inevitable, pero es perjudicial cuando el rol del individuo se hace incompatible con el rol orgánico del partido y el deseo de participación política del ciudadano. Entonces, una crítica a los partidos es que existen más como instituciones burocráticas conducidas por cúpulas de gobierno, y no como organizaciones vivas que permitan la expresión y participación política de la ciudadanía.
Entonces los jóvenes no cuentan ni pueden contar con los partidos como canales naturales, por eso es que encuentran la protesta callejera como una manera válida de participación política y la consideran una alternativa contra la desmovilización. Otras formas de participación es a través de grupos juveniles organizados en torno a temas de agenda pública, también a través de los pequeños espacios que les pueden ofrecer los medios, los jóvenes llaman a las radios y televisoras para dar su opinión, envían correos electrónicos a los medios, crean blogs, escriben en ellos, comentan en las páginas web de los grandes medios. También participan en organizaciones sociales cuyo objetivo primordial no es la política pero que sirven de cauce a la participación.
Lamentablemente, el espacio de los partidos no es una posibilidad para los jóvenes.








